Tercer día: El río viviente



Hoy nos levantamos y tras el desayuno vimos el capítulo de 'El Hombre y la Tierra' de 'El río viviente', nos gustó mucho porque vimos animales como la nutria y el tejón, pero nos dio pena porque no lo narraba Félix.
Al acabar nos fuimos al museo etnográfico de A Capela, en el que había un montón de objetos chulos que nos ayudaban a entender como se vivía en esta zona hace 100 años y más. María, la guía del museo, nos fue contando todos los secretos de las cosas allí expuestas. Intentamos aprender más cosas de como se vivía antes, para intentar vivir más en armonía con la tierra.



Cuando regresamos a Alvarella comimos, y después del tiempo libre, estrenamos la piscina con un baño súper disfrutón. El agua estaba templada, ya que el agua de la piscina, recibe el agua que sobra de la que calientan las placas solares.

Al terminar nos fuimos de excursión al río Baxoi. Al llegar merendamos, y nos metimos a recorrer un trozo del río. Fue muy divertido, porque las monitoras nos dijeron que había que mimetizarse con el río, y nos untaron con barro (ellas tampoco se libraron, jeje).

Luego, después de secarnos, descubrimos como funcionaba un antiguo 'muiño' harinero, que se había construido en ese tramo del río, para aprovechar su fuerza y moler con dos grandes piedras: maíz, centeno, trigo... Fue muy emocionante porque primero tuvimos que limpiar de hojas la pequeña acequia, para que llegara suficiente agua al molino y luego tuvimos que pelar unas mazorcas de maíz para molerlas.



Al acabar nos reunimos en asamblea, nos enseñaron un juego muy divertido que se llama 'kya' y cenamos.



Lo más chulo del día fue conocer a Pablo, un 'gaiteiro' de la zona, que nos explicó muchas cosas de las
gaitas e incluso nos dejó intentarlo a nosotr@s. Pero lo mejor fue que al final estuvimos bailando con las canciones que nos tocó.



La vuelta a Alvarella fue emocionante porque ya era de noche y finalmente recuperamos una gota de agua como recuerdo de nuestro día.
¡Vivan los ríos vivientes!

Segundo día: Prisioneros de los bosques

¡Hola amig@s!

Ayer nos levantamos y después del rico desayuno, nos fuimos a la Casa de Gaia, que es donde nos reunimos. Allí las monitoras, nos pusieron el capítulo de 'El Hombre y la tierra' en el que Félix nos cuenta que hay animales que solo pueden vivir en los bosques. Cuando acabó el capítulo, en el que pudimos ver la famosa escena del águila real llevándose por los aires el rebeco, y un montón de los animales que más nos gustan, nos fuimos a la vaquería. Está muy cerca de Alvarella y es la que nos vende la leche que desayunamos.

Después de Pedro el 'vaquero' nos contara como es su vida en el campo, pudimos dar de comer el rico silo (heno fermentado). ¡Qué lengua más larga tenían!



También pudimos ver a algunos terneros. Cuando salimos de la vaquería, paramos a mitad de la excursión para juntarnos y hablar con las monitoras, sobre si la vaquería que habíamos visto era respetuosa con la naturaleza.


De vuelta en Alvarella, nos sorprendió el espíritu del bosque que nos pidió nuestra ayuda para seguir los rastros de 2 curiosos animales que viven en nuestros bosques: el jabalí y la gineta. Nos gustó mucho el cráneo de jabalí que vimos, como eran las cacas de los dos animales, como son sus huellas...


Antes de comer, siempre cantamos alguna canción chula con las monitoras.
Después del tiempo libre, gracias a Jorge, que es una de las personas que trabaja en Alvarella, descubrimos los secretos de este sitio. Sobre todo nos gustó que cuidan todos los detalles para proteger la naturaleza.



Luego tuvimos una merienda súper guay, porque probamos las cosas típicas que trajimos tod@s de los sitios de donde venimos.



Justo después, aprendimos más sobre los animales que habíamos visto durante el día, y el otro equipo hizo el blog. Al acabar ¡Nos duchamos!

Tras la cena, hicimos un juego en el que tuvimos que descubrir y recordar el mapa de las Fragas del Eume, para poder conservar dos especies muy importantes que viven allí. La Salamandra rabilarga y el Caracol de quimper. Al final, conseguimos salvarlas y aprendimos un montón de ellas.

Y para acabar como todas las noches nos juntamos para la asamblea, nos pusieron una hoja en nuestro pasaporte como recuerdo del día de hoy.

¡Y a dormir! Que aún nos quedan muchas aventuras.